25 de noviembre de 2010

25.11.10

La luz del sol se filtraba a través de las nubes llegando a mi rostro que miraba el horizonte.
Mis recuerdos entraban y salían en un torbellino que no dejaba un segundo una imagen en mi mente.
Miraba la estatua de un león que se reflejaba en el agua cuando todo se calmo dentro de mi y empecé a recordar con coherencia.
Aquel último domingo que había estado en el mismo lugar con unos sentimientos muy diferentes a los que en ese momento tenía. La nostalgia y la tristeza me invadieron, no es que pensará que lo de antes fuera mejor que lo que tenía ahora, simplemente echaba de menos esos días en los que como por arte de magia me convertía en princesa de un cuento que parecía estar escrito sólo para nosotras.
Una oleada de pensamientos vinieron a mi, tantos por qués que no tenían una respuesta invadían todo aquello que pudiera ser bonito haciéndome dudar de si alguna vez fue verdadera aquella historia o sólo fueron imaginaciones mías.
Callada mientras otros reían, cantaban o hablaban.
En mi mundo, o mejor dicho, en el que una vez fue mi mundo y ahora sabía que no volvería.
Dejé esos pensamientos a un lado y me concentré en mi presente porque era lo único que importaba.
Lo pasado no iba a volver y pensar en ello sólo llevaría a que la tristeza se instalará en mi corazón.

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